martes, 25 de marzo de 2014

CAPÍTULO 25

Las semanas pasaron normal, iba a clase por la mañana y por la tarde estudiaba, a veces quedaba con mis amigas para estudiar, hacer trabajos, salir o pasar la tarde juntas y de vez en cuando nos quedábamos a dormir juntas. Los fines de semana Tomás venía a verme o quedábamos para salir, incluso, a veces, nos veíamos entre semana. Un viernes por la tarde, en Febrero, estaba en casa de Valeria, cuando me llegó un Whatsapp de Tomás mientras estudiaba.

-Tenemos que hablar.
-Estoy terminando de estudiar Historia, cuando termine te aviso, vale?
-Vale, pero no te olvides.
-Tranqui, no me olvido.

Después de decirme eso, no era capaz de pensar en otra cosa, ¿Qué querría decirme? Que yo supiera todo iba bien.

-¡Ro! Vuelve al libro. –me distrajo.
-Perdona, es que me ha mandado un mensaje y me ha dejado un poco fuera de juego. –me miró extrañada. –mira. –le dejé el móvil y lo leyó.
-No se, no tiene por qué ser malo, es viernes, igual quiere pedirte algo para el fin de semana.
-¿Y si no? –pregunté preocupada.
-No seas angustias anda, si están bien.
-Ya, pero… no se.
-Bueno, terminamos de estudiar esta hoja y ya lo dejamos, ¿vale? –asentí.

Tardamos una media hora en terminar de estudiar, y luego ella fue a preparar algo de comer y yo me tiré en su cama con el móvil en las manos.

-Ya estoy. –le envié un mensaje a Tomás.
-Vale, a ver, creo que lo mejor para que todo vaya bien es que haya sinceridad y así, evitar malos rollos, no?
-Sí, claro, que pasa?
-Pues que no me gusta que siempre que salimos traigas a tu hermano.
-Bueno, eso tiene solución, además le llevo porque es mi hermano y no me molesta, pero si a ti si te molesta…
-No es que me moleste, es que…
-Como que no? Si me lo acabas de decir, que no te gusta que venga.me empecé a enfadar.
-Bueno, como digas.
-No, como yo diga no, ponte de acuerdo y ya luego me hablas.me enfadé.
-Mira Ro, me molesta que él siempre esté en medio, que sea más importante que yo para ti, igual que la tía esa de la otra vez y su hija.
-Para empezar, la tía esa y su hija tienen nombre, vale? Me caen bien, y me gusta ayudarlas, si no lo compartes, no es mi problema, no vayas mas a verlas y ya está, y de mi hermano… pues sí, para mi es más importante que tu, es mi hermano y me importa más tener buena relación con él que contigo, no sé como pones en duda que me importe, tú mismo tienes hermanos.
-Pues no, para mí, tú eres mucho más importante que mis hermanos y pensaba que para ti era igual.
-Lo siento, pero no, y me parece muy mal lo que estás diciendo.
-Pues vale. Si tú piensas así…
-Pues claro, tus hermanos siempre van a estar contigo, pero... y una pareja?

No recibió el último mensaje, se desconectó, seguro que se había enfadado. Tiré el móvil sobre la cama enfadada y salí a la cocina con Valeria.

-Será imbécil el tío-le comenté.
-¿Qué pasó? ¿Ya hablaron?me preguntó mientras cogía los platos.Coge los vasos.
-Mas bien, discutimos. –le hice caso y la seguí hasta el cuarto.
-¿Pero por qué?- curioseó.
-Porque es gilipollas, -nos sentamos en la cama a comer- toma, léelo.le di el móvil y lo leyó.
-Joder, ¿y ahora?
-No sé, si me quiere volver a hablar que lo haga y si no que le den.me encogí de hombros.
-Que poco te ha importado todo siempre… -rió.
-A ver, yo tengo las cosas bastante claras, y si él no es capaz de entenderlo… adiós muy buenas.
-¿Pero estás bien?
-Si, bueno… no mucho, estaba ilusionada con esto, pero si es lo que hay… ¿Qué le voy a hacer?
-Pero esta discusión no significa que se hayan roto, ¿no? ¿O sí?
-No sé.Me encogí de hombros.- Cuando le por volver a hablarme lo veré, mientras tantoque sufra.reímos.

Terminamos de comer y lavamos los platos. Estábamos tiradas en la cama con los pies en la pared, viendo la tele al revés.

-Valeria… -me miró. –me aburro, ¿tú no? –se encogió de hombros.
-¿Qué se te está ocurriendo? –se removió y quedó sentada en la cama.
-Vamos a dar una vuelta. –le copié la postura.
-¿Ahora? –Asentí- ¿A dónde?
-Yo que sé, bajamos a la calle y ya ahí vemos…
-Como quieras. –se levantó y puso los zapatos.
-¿Vamos a buscar a Érika y nos pasamos por el parque a ver quien está? –me puse las zapatillas.
-Vale.

Salimos de la habitación, ella cogió las llaves de su casa.

-Mamá, vamos a salir, me llevo las llaves y el móvil. –avisó.
-¿Y cuándo van a volver?
-Cuando el frio me impida respirar. –bromeé.
-Pues va a ser pronto. –rió.

Salimos de su casa y fuimos a la de Érika. Tocamos y salió con nosotras.

-¿Qué hacen aquí?
-Vamos a ir al parque a dar una vuelta, ¿Vienes? –le preguntó Valeria.
-Claro.Cerró la puerta del portal y se puso a andar. -¿Y qué haces aquí?
-Me voy a quedar en casa de ésta esta noche. –le dije señalando a Valeria.
-Ah guay! ¿No tienes planes para este finde?
-No, este fin de semana es para mí.reí.
-Si claro, ahora…-susurró Valeria riendo.

Llegamos al parque y había mucha gente conocida, compañeros de clase y del instituto.

-Ro, -Érika me dio un codazo, la miré- mira quien está ahíme susurró.
-Tu amor platónico.susurró Valeria. Me quedé mirándole.No babees, ¿eh?rió.
-Llegas tarde.reímos.

Caminamos hasta donde estaba Ismael sentado con dos amigos hablando.

-Hola chicos.saludé y di dos besos a todos, que los conocía, excepto a Ismael.
-Yo también existo, ¿sabes? –me dijo.
-Ya, ya lo sé.le contesté riendo, me acerqué a él y le saludé.
-Vaya que lo sabe-escuché a Érika, Valeria rió.
-¿Qué hacen aquí? ¿Con quién han quedado?preguntó pícaro uno de los chicos, Roberto.
-Con nadie, que nos aburríamos en casa y bajamos a ver qué ambiente había. –contestó Valeria.
-Vamos a dar una vuelta a ver qué tal.dijo Érika empujándome para seguir caminando.
-No, quédense aquí con nosotros. –me dijo Ismael cogiéndome de la mano. Yo miré a las chicas y sonreí poniendo ojitos.
-Bueno vale, nos quedamos aquí. –accedió Érika.

Nos sentamos con ellos en el borde de los jardines que rodeaban el parque.

-¿Y de que hablaban? –pregunté.
-De nada, tonterías. –contestó otro, Pablo. Asentí.
-¿Qué van a hacer esta noche? –preguntó Ismael.
-Nada importante, ¿por? –contesté.
-Porque vamos a salir a dar una vuelta luego, por si querían venir con nosotros. –nos propuso.
-¿Y adonde exactamente? – le dijo Valeria.
-A la pub del padre de Roberto, ¿vienen?- insistió. Miré a Valeria y se encogió de hombros.
-No tenemos nada que hacer, pero tenemos que volver pronto.explicó.
-¿Qué hora es pronto? –curioseó Pablo.
-Como mucho la 1. –le contestamos.
-Entonces, ¿vienen?confirmó Roberto.
-Yo sí.se apresuró Érika. Valeria asintió.
-¿Y tú?me miró Ismael.
-Claro. –le sonreí.
-Bueno, pues¿por qué no quedamos aquí a las 9 y así vamos todos juntos?preguntó Pablo.
-A mi me parece bien. –aceptó Érika.
-Pues nos vamos.Dije yo levantándome.
-Vale, hasta después.

Nos despedimos y las chicas y yo nos marchamos, primero fuimos a acompañar a Érika a casa.

-Si llegamos tarde, ¿puedo quedarme en tu casa? –le preguntó a Valeria.
-Claro, mis padres no van a estar esta noche. –contestó sonriente.
-No se vale llevar a nadie, ¿no? –bromeó.
-Está claro. –contestó, yo reí. –Y tu, -me miró- déjate de ligar con ese, anda.
-¡Ay! Déjame. –reí.
-¿Y Tomás? –preguntó Érika.
-Bien, en su casa, gracias por preguntar. –contesté, ella se me quedó mirando.
-Es que han discutido. –le explicó Valeria.
-¿Han roto? –se sorprendió.
-No. –contestó Valeria.
-Pero si seguimos así, no va a quedar mucho para que lo hagamos. –llegamos al portal.
-Que fuerte.Contestó Érika.- bueno, nos vemos luego en el jardín, ¿vale?
-Si quieres te pasamos a buscar.- ofrecimos.
-No, da igual.
-Como quieras.le dije.hasta después.nos despedimos con la mano y nos fuimos.

Llegamos a casa de Valeria.

-¿Ya te quedaste sin habla, Ro? –preguntó su madre, yo reí.
-Si, pero no por el frío. –contestó Valeria, continué riendo. –Es que Ismael la ha invitado a salir esta noche. –su madre se sorprendió y sonrió.
-No seas mentirosa. Ismael y dos más nos han invitado a ella, a Érika y a a salir esta noche.
-Ya, ya-Valeria se fue a su cuarto a preparar las cosas para ducharse.
-¿Y van a ir? –preguntó.
-¡Obvio! –contesté rápidamente.
-Ese niño… Denme horas: de salida, de entrada…
-Hemos quedado a las 9 en el parque, y como muy tarde, estaremos aquí a la 1.
-Vale, bien. Llama a tu madre y díselo.
-Si, ahora le envío un mensaje. –saqué el móvil y empecé a escribirlo.
-¡Mamá! –gritó Valeria desde la ducha. –A lo mejor, Érika también se queda esta noche aquí con nosotras.
-¡Vale! –gritó imitándola. Reímos.
-Voy a ver qué me pongo. –le dije dándome la vuelta y caminando por el pasillo hasta la habitación de Valeria.

Cuando llegué me puse a rebuscar en la ropa que había llevado, nada me gustaba para salir. Cogí el portátil y me senté en la cama a poner música. Valeria llegó del baño.

-¿Qué haces? –me preguntó mientras habría los cajones y sacaba un montón de ropa interior.
-Poner música y… ¿tu? –la miré extrañada.
-Elegir qué bragas me pongo. –reí.
-¿Me dejas algo? Es que nada de lo que he traído es para salir de noche con Ismael. –rió.

-Claro, lo que quieras. Pero antes dúchate. –asentí.

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