Cuando llegamos a
donde estaba con mi madre, los chicos saludaron a las chicas y a
Carola y Herminia.
-Ellos son
Roberto, Pablo y mi…novio Ismael. –les presenté. –Ellas son
Carola, Herminia y la que está jugando con Carlitos, es Cecilia.
-Hola, ¿Qué
tal? Nos ponemos por aquí con ustedes - sonrió amable Roberto
extendiendo su toalla junto a Érika.
Pasamos el día en la playa todos juntos, jugamos con Cecilia y
Carlitos en la arena y en el agua, jugamos a las cartas todos
juntos, nos bañamos, jugamos a las palas, comimos... Nos lo pasamos
muy bien.
Bien caída la
tarde volvimos a casa y ayudé a Carlitos a bañarse, me duché y me
vestí. Me tumbé en la cama con el portátil, mi hermano se acostó
en la cama suplente, busqué en Youtube a Auryn y empecé a escuchar
sus canciones. Carlitos se durmió y yo me puse a leer las letras.
Las canciones me
tocaron mucho el corazoncito, sus voces me llenaron de plenitud, de
tranquilidad. En una canción me tomé el lujo de. incluso, cerrar
los ojos y centrarme en la letra, en las voces y en sus matices.
Era una canción
preciosa, Still, que era, sencillamente perfecta. Ademas, era una
canción que me recordaba un poco a toda la historia que acababa de
cerrar y me hacía sentir frágil, sola, derrumbada. No lo pude
evitar, giré sobre mi cuerpo, apoyé la cabeza en el brazo y comencé
a llorar.
Lloré hasta
dormirme. Esa noche en especial, tuve bastantes pesadillas, todas de
lo mismo: Ismael, Tomás, yo, lo tonta que fui, lo bueno que era
Ismael…
De repente, me
desperté sobresaltada, a mi lado, con los ojos muy abiertos y un
poco asustado, estaba mi hermano.
-Has estado
llorando. -me dijo.
-¿Qué?
-Dormida. Estabas
llorando. -me incorporé y me quedé sentada en la cama. Me froté la
cara y me sequé las lágrimas.
-Tenía una
pesadilla.
-Si quieres,
puedo dormir contigo.
-Si, porfa.
Puse el portátil
en su cama, abrí las mantas de la mía y se metió. Se giró de
lado, le abracé y nos dormimos.
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