lunes, 11 de enero de 2016

CAPÍTULO 49

Ismael se mantuvo en la puerta de casa mientras yo bajaba la acera y me acercaba al coche.

-¿Quien es ese? -me preguntó señalando con la cabeza a Ismael.
-Es un amigo.
-¿Es ese con el que siempre sales, verdad? ¿Es tu novio? -preguntó intimidante, acercándose a mi.

Ismael bajó la acera y se acercó mas, sin llegar a donde estábamos nosotros.


-No te importa. -contesté tajante. 
-Dame lo que vayas a darme ya.
-Eso es lo que tenía que haber hecho, darte. -se acercó demasiado, dejando su cara frente a la mía, amenzante. 

Ismael se acercó rápidamente y le separó de mi con un empujón. 

-Dejala tranquila. -los dos chicos se miraron sin decir palabra alguna. -Dame a mi lo que tengas o lárgate.
-¿Es guapa, eh? -le preguntó mirándome. Sentí un escalofrío que me hizo encogerme. -Está muy buena.
-Cállate ya. -Ismael le empujó amenazante.-Si algún día la quisiste deberías respetarla.
-Y aun la quiero. Por eso le he traído esto.-Extendió la mano, tenía dos bolsas de regalo.
-Dámela a mi. -le interrumpió Ismael.
-Esta es para Carlitos. -le entregó una bolsa a Ismael muy bruscamente, chochándola con su estómago. -Y esta es para ti, para cuando te tires a este, ¡zorra!


Dijo lanzando la bolsa al suelo que callo a mis pies. De ella salieron varias cosas que no me dio tiempo de divisar, pues según terminó de hablar, Ismael le propinó un puñetazo en la cara.


-¡No! ¡Para! -grité mientras corrí hacia Ismael y le sujeté. -No merece la pena. -le dije. Miré a Tomás enfadada. -¡Vete, ya, y no aparezcas mas, ni me llames!


Cuando nos giramos para volver a mi casa, nos dimos cuenta de que en la puerta estaba 
mi madre y mis amigos, acaban de llegar al oír los gritos.

Cogí las dos bolsas y entré en casa.


-¿Qué ha pasado, chicos? -preguntó mi madre.
-Nada. -contestó Ismael.
-Que es un imbécil mamá.
-¿Qué ha hecho? -insistió.
-Insultarla. -Ismael contestó tajante y con la misma se dirigió al baño a lavarse las manos y la cara.


Volví a la habitación con mis amigos, Ismael llegó en seguida, inspeccionamos la bolsa de Carlitos, le había regalado unos videojuegos, así que Valeria le entregó la bolsa mientras los demás hablábamos sobre lo que había pasado.


-¿Qué hay en la bolsa? -preguntó Érika.
-No… no lo se muy bien. -contesté.
-¡Ábrela! -no me dio tiempo a decir nada, cuando Érika le estaba dando la vuelta a la bolsa sobre mi cama.

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