lunes, 15 de febrero de 2016

CAPÍTULO 50

De la bolsa salieron varias prendas de lencería, una caja de preservativos y lo que parecía ser varios juguetes sexuales.

Todos nos quedamos boquiabiertos al ver el “paquete” que Tomás había traído.

- ¿Será cerdo? -preguntó Pablo sin quitarle ojo.- Bueno, guardemos eso. -Ismael metió todo en la bolsa y la puso en el suelo. - Ven, anda, lo siento. - me acercó a él estrechándome con sus brazos en un fuerte abrazo.- Tranquila, no pasa nada. -Érika intentaba animarme. -Seguro que no se atreve a volver, con el puñetazo que se ha llevado…

Todos reímos, mientras intentaba contener las lágrimas que se me escapaban sin querer. Ismael se separó un poco, puso sus manos sujetando mi cara y me miró fijamente.

-¿Estás bien? - Asentí.
-Bueno, pues si quieres me puedo llevar yo la bolsa, así no tendrás problemas. -le esbocé una pequeña sonrisa y asentí.-Si, gracias.


Todos los familiares y amigos se fueron marchando, Ismael fue el único que se quedó hasta tarde. Nos quedamos en mi habitación, abrazados, tumbados en la cama, mirando el techo y hablando sobre todo lo que había pasado, por qué, como nos sentimos… todo lo que nos venía a la cabeza. Supongo que hablamos durante horas, porque me dormí.

Cuando desperté por la mañana, estaba tapada, con mi hermano a un lado, la otra cama abierta e Ismael a mi lado. Había pasado la noche conmigo. Me abracé a él con una sonrisa, él abrió un poco los ojos, me dio un beso en la frente, sonrió y me atrajo hacia si abrazándome por la cintura. Seguimos durmiendo un buen rato hasta que Carlos se despertó de repente, gritando.

-¡Me duele, me duele!-¿Qué pasa? ¿Qué te duele? -le pregunté asustada.-La barriga, quiero vomitar.
-Vamos.

Nos levantamos los tres y le acompañamos al baño. Mientras mi hermano hacía fuerzas para vomitar, noté que se estaba poniendo nervioso, respiraba mas fuerte y se le aceleraba el ritmo cardíaco. Me acerqué a él, me puse de rodillas a su lado y le acaricié la cabeza.

-Tranquilo, peque, no pasa nada.


Se dio por vencido y se sentó en el suelo del baño, apoyando la espalda en la pared. Le vi palidecer.

-¿Que te pasa?-Tengo calor.

Le toqué y estaba sudando.


-Quítate la camiseta.-Ro, no te oigo, te veo borrosa.-Tiene fatigas. -Intervino Ismael. Asentí.-Lo se. Ayúdame.-¿Que hago?-Quédate aquí, voy a buscar a mis padres.

Corrí a la habitación de mis padres, les desperté y les conté como se había despertado mi 
hermano. A los pocos minutos, vomitó y se encontraba mucho mejor. Volvió a mi cama y se acostó a descansar. Los demás desayunamos, Ismael y yo volvimos a mi cama con Carlitos.

-¿Sigues despierto? - Me tumbé con él -Duerme un poco, anda.-Tengo mucho calor.-Quítate el pijama.

El niño accedió y le vi moretones en el cuerpo.

-¿Te has dado algún golpe?-No. Tengo frió.-Estás destemplado. -dijo Ismael, tapándole con la manta.

Volví al salón y le dije a mi madre lo que había visto por el cuerpo del niño, pero le quitamos importancia.

Carlitos no volvió a sentirse mal,durante todo el día, aunque si muy cansado. Se quedó en cama descansando mientras Ismael y yo le hacíamos compañía viendo la tele.

-¿Y eso que te quedaste aquí? -le pregunté.-Tu madre vio que te dormiste y me dijo que si quería me podía quedar y así les hacía compañía. -contestó.-Que raro…-¿El qué?-Que es muy protectora, demasiado, y que deje que te quedes…-Ro, en tu habitación, con tu hermano, ¿Qué peligro hay? -tenía razón, así que me encogí de hombros y seguí viendo la tele.

Pasaron las horas y convencí a Ismael para que viera algunos vídeos de Auryn.

-No están mal, un poco chapados a la antigua, pero bien, ¿no? - se burló de mi.-Pues a mi me gusta mucho. Se les ve tan formales y serios…

Seguimos viendo vídeos y leyendo sobre ellos.

-Hay algo… que me resulta muy raro.-¿El qué? - me preguntó extrañado.-No se, este -señalé en la pantalla a uno de los componentes- me resulta muy muy familiar.-¿Lo conoces?-¡NO! ¿Cómo lo voy a conocer si es de la península y yo no he salido de aquí?-No se, unas vacaciones o algo…-No se, no creo.-Busca su biografía o algo. -se levantó de la cama con cuidado de no despertar a mi hermano- yo me voy a casa que mi madre invitó gente a almorzar hoy.

Asentí mientras él se inclinaba y me daba un beso en la frente, salió de mi habitación con la bolsa en la mano y oí como cerró la puerta de la calle.

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