Otra
navidad más que paso sola en casa, otra navidad en la que mi familia no se
reúne, algunos están fuera por trabajo, otros estudiando, otros no se quieren
reunir y hay otros, que simplemente, ya no están.
Tampoco
me uno a la cena familiar de mi pareja, ya que ahí, siento que no pinto nada,
son muchos, y se pasan la noche comiendo, hablando, y bromeando con mi novio
sobre nuestra relación, nada del otro mundo, pero me hacen sentir incómoda, por
ese motivo, este año no me conocerán. Tampoco es que deban hacerlo ya, es
decir, llevamos poco tiempo juntos, algo más de un mes, así que ya habrán
reuniones a las que pueda asistir.
Por
cierto, me llamo Rocío, y tengo 17 años recién cumplidos. Vivo en un pequeño
pueblo en una de las Islas Canarias, en una antigua casa que mis padres han
heredado de un familiar. Llevo cambiando de casa, colegio y amistades desde que
tengo uso de razón, por el trabajo de mi
padre. Últimamente, como muchos en nuestro país, no vamos bien económicamente,
así que hace unos meses nos hemos tenido que venir a vivir a esta casa, lejos
de mis amigos y de mi vida, no se está mal si no tengo en cuenta que estoy a
media hora en coche de mi instituto y amistades, que no podemos conectarnos a
Internet por cable y que la cobertura de mi teléfono móvil no da 3G, así que a
mi padre se le ha ocurrido quitarme Internet del móvil y poner en casa un
router que va con tarjeta prepago, con lo cual mi conexión es desesperante.
Vivimos
‘bien’ con el único sueldo de mi padre, aunque también tenemos bastantes
gastos, uno de muchos es que en casa
tenemos bastantes animales, entre ellos, mi hermano menor, Carlitos, me encanta
ese inocente niño de 6 años al que hemos intentado proteger entre todos, ya que
es el mas pequeño. No para de andar por casa gritando con sus coches o jugando
con nuestras perras, tenemos dos, y las dos adoran al pequeño y lo demuestran
cada día: juegan con él, se le suben a la cama mientras duerme, le esperan en
la puerta del baño mientras le baño o me acompañan a buscarle al colegio.
Mi vida
no es desastrosa del todo, no es perfecta, porque no lo es, pero también se que
podría ser peor, al fin y al cabo tengo una casa, a mis padres y lo mejor de mi
vida, a mi pequeño y molestoso hermano. Discutimos mucho porque nos parecemos
demasiado, somos muy cabezotas los dos, pero también nos queremos mucho.
Hace
algunos años que soy bastante seguidora del grupo que lideraba hasta hace poco
Dani Martín, grupo que se ha disuelto y que sigo por separado a cada
componente. Este Octubre tuve la suerte de poder presenciar una de sus
actuaciones, vino a la isla y le rogué a mis padres que me dejasen ir,
obviamente, me dejaron ir con la única condición de que ellos iban conmigo, así
que tenía dos opciones: o ir con ellos o no ir, y claramente no iba a dejar
pasar la oportunidad de ver a alguien que me hacía sentir tanto con sus
canciones y sus palabras tan de cerca, así que acepté con la condición de que
Carlitos no viniera, el concierto duraría hasta tarde y él no iba a aguantar
tanto tiempo de pie entre tanta gente y no tenía ninguna intención de irme de
aquel macroconcierto sin verle.
Ya este
año les había pedido a mis padres el CD-Libro y el concierto de Dani Martín,
así que les dije que para Navidad y Reyes, solo algún detalle, para acompañar a
Carlitos, pero que no hacía falta nada más, ya que creía que era suficiente con
lo que me habían reglado ya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario