jueves, 26 de diciembre de 2013

CAPÍTULO 13

La puerta se entornó y vi cómo Carlitos asomaba su cabeza.

-Carlos, rápido, ven, ayúdame. –le grité entre risas.
-¿Qué hacen?
-Me está matando a  cosquillas –contestó Tomás.
-Exacto, y necesito tu ayuda. Venga ven.

El pequeño Carlitos entre risas corrió hacia la cama y de un salto se subió junto a mi encima de Tomás y me ayudó a hacerle cosquillas, después de un rato los dos me estaban haciendo cosquillas a mi y por último los dos le hicimos cosquillas a Carlitos, acabamos los tres tirados en mi cama, cansados y riendo hasta quedar sin aire.

Mi madre nos llamó para ir a merendar, se nos había pasados las horas rapidísimo, Carlitos fue el primero en salir corriendo de mi habitación, Tomás se puso en pie y yo me quedé en la cama riendo.
Tomás me tendió la mano, yo la agarré y él tiró de mi fuertemente, a la vez que me incorporaba, él alargó su otra mano y me sujetó por la cintura, me levanté y le abracé mientras reía, me miró, sus ojos brillaban mucho, pasé de sonreír a estar seria a la vez que mantuvimos la mirada fija el uno en la del otro, soltó mi mano y me retiró el pelo de la cara, lo colocó tras mi oreja y bajó su mano suavemente mientras me acariciaba hasta mi cuello, la mano que rodeaba mi cintura me sujetó con firmeza acercándome más a él, yo puse mi mano derecha sobre su pecho y con la izquierda agarraba su cuello, hubo un instante en el que solo nos miramos, pero poco a poco nos fuimos acercando, Tomás me besó con mucha dulzura y yo le correspondí, aquellos besos pasaron de ser dulces y suaves a ser apasionados y salvajes. Estaba disfrutando mucho de aquel momento, sus labios eran suaves y carnosos.

-¡Rocío, Tomás, a merendar! – Gritó desde el salón Carlitos

Nos separamos y nos reimos.

-Vamos, anda, porque capaz que nos viene a buscar. –le dije a Tomás

Él rió, y salimos de la habitación, nos lavamos las manos y fuimos a merendar con Carlitos. Como al pequeño le gustaba ver dibujos mientras merendaba, nos pusimos a ver Doraemon, el gato cósmico con el que viví mi infancia, mientras yo cantaba la sintonía principal, Carlitos me acompañó y Tomás me miró sorprendido y rió. Cuando terminamos de cantar, todos nos reímos y nos sentamos a merendar.

-¿Doraemon, en serio? –me preguntó sorprendido.
-Claro… dime que tú nunca lo has visto –le dije riendo.
-Pues… alguna vez, pero soy mas de Naruto, Dragon Ball y cosas así.
-Por favor, que infancia mas triste, con lo bonito que es ver Doraemon, los telettubies, Shin Chan, Martin Mistery y cosas así…
-¿PERO QUÉ INFANCIA HAS TENIDO TU?
-Pues la que había hijo –contestó mi madre desde atrás

Yo reí y Tomás sobresaltado se avergonzó.

-Chicos, ¿podrían sacar ustedes a las perras y así también llevan a Carlitos al parque? –nos preguntó mi madre.

-Vale mamá, cuando terminemos de comer.

Terminamos de merendar, nos preparamos y nos fuimos a pasear a las perras y a llevar a Carlitos al parque.

Tomás y yo caminábamos abrazados juntos, él tenía su brazo por mi hombro y yo le rodeaba por la cintura, Tomás llevaba a Carlitos de la mano y yo llevaba a las perras.

Al llegar al parque me percaté que unas madres no nos paraban de mirar y susurrar entre ellas, giré mi cara hacia Tomás para mirarle y él bajó su cara para hablarme al oído.

-¿Ves como hacemos buena pareja que hasta esas lo piensan?

Le miré y me reí.

Nos sentamos en un banco, Carlitos corrió hacia los columpio y enganché la correa de las perras a la pata del banco.

-Carlitos, ten cuidado anda. –le advertí.
-Ven a columpiarme, porfa… -me gritó desde el otro lado.
-¡Ja! De eso nada.

Me miró mal y giró la cabeza en un gesto de enfado. Tomás rió y levantándose.

-Ya voy yo Carlos, porque como esperes por ella…

Me acomodé en el banco y me puse a observar como jugaban, una chica se acercó a mí y se sentó a mi lado.

-Hola, buenas tardes.
-Hola, ¿Qué tal?
-Bien, aquí… oye… vengo de allí, de aquel grupo de madres entradas en años y no es lo mío, prefiero hablar con alguien mas joven, como tú.
-Ah, muy bien, ¿y de qué quieres que hablemos?
-Pues… perdona la indiscreción pero… ¿Cómo fue?
-¿Cómo…fue… el qué? –pregunté extrañada.
-Pues todo. –la miré bastante extrañada-  el embarazo y todo eso, ¿ese chico es el padre?
-¿QUÉ? Jajajaja, no…. –me interrumpió.
-Perdona, entonces ¿qué fue de su padre?
-Oye…eres muy directa y no me molesta, es que simplemente, Carlitos es mi hermano pequeño no mi hijo y él, bueno él si es mi novio.
-Ay, perdona, es que estaba allí y era lo que aquellas madres decían y sentí la necesidad de preguntarte.
-La gente a veces se equivoca. –Hice una pausa- Hola, soy Rocío y tengo 17.

-Encantada, soy Nuria, y tengo 20 años, y bueno… es que yo si estoy embarazada y como te vi tan jovencita, quise saber como lo llevaste tu.

No hay comentarios:

Publicar un comentario