La puerta se entornó y vi cómo Carlitos
asomaba su cabeza.
-Carlos, rápido, ven, ayúdame. –le grité
entre risas.
-¿Qué hacen?
-Me está matando a cosquillas –contestó Tomás.
-Exacto, y necesito tu ayuda. Venga ven.
El pequeño Carlitos entre risas corrió hacia
la cama y de un salto se subió junto a mi encima de Tomás y me ayudó a hacerle
cosquillas, después de un rato los dos me estaban haciendo cosquillas a mi y
por último los dos le hicimos cosquillas a Carlitos, acabamos los tres tirados
en mi cama, cansados y riendo hasta quedar sin aire.
Mi madre nos llamó para ir a merendar, se nos
había pasados las horas rapidísimo, Carlitos fue el primero en salir corriendo
de mi habitación, Tomás se puso en pie y yo me quedé en la cama riendo.
Tomás me tendió la mano, yo la agarré y él
tiró de mi fuertemente, a la vez que me incorporaba, él alargó su otra mano y
me sujetó por la cintura, me levanté y le abracé mientras reía, me miró, sus
ojos brillaban mucho, pasé de sonreír a estar seria a la vez que mantuvimos la
mirada fija el uno en la del otro, soltó mi mano y me retiró el pelo de la
cara, lo colocó tras mi oreja y bajó su mano suavemente mientras me acariciaba
hasta mi cuello, la mano que rodeaba mi cintura me sujetó con firmeza
acercándome más a él, yo puse mi mano derecha sobre su pecho y con la izquierda
agarraba su cuello, hubo un instante en el que solo nos miramos, pero poco a
poco nos fuimos acercando, Tomás me besó con mucha dulzura y yo le correspondí,
aquellos besos pasaron de ser dulces y suaves a ser apasionados y salvajes.
Estaba disfrutando mucho de aquel momento, sus labios eran suaves y carnosos.
-¡Rocío, Tomás, a merendar! – Gritó desde el
salón Carlitos
Nos separamos y nos reimos.
-Vamos, anda, porque capaz que nos viene a
buscar. –le dije a Tomás
Él rió, y salimos de la habitación, nos
lavamos las manos y fuimos a merendar con Carlitos. Como al pequeño le gustaba
ver dibujos mientras merendaba, nos pusimos a ver Doraemon, el gato cósmico con
el que viví mi infancia, mientras yo cantaba la sintonía principal, Carlitos me
acompañó y Tomás me miró sorprendido y rió. Cuando terminamos de cantar, todos
nos reímos y nos sentamos a merendar.
-¿Doraemon, en serio? –me preguntó
sorprendido.
-Claro… dime que tú nunca lo has visto –le
dije riendo.
-Pues… alguna vez, pero soy mas de Naruto,
Dragon Ball y cosas así.
-Por favor, que infancia mas triste, con lo
bonito que es ver Doraemon, los telettubies, Shin Chan, Martin Mistery y cosas
así…
-¿PERO QUÉ INFANCIA HAS TENIDO TU?
-Pues la que había hijo –contestó mi madre
desde atrás
Yo reí y Tomás sobresaltado se avergonzó.
-Chicos, ¿podrían sacar ustedes a las perras
y así también llevan a Carlitos al parque? –nos preguntó mi madre.
-Vale mamá, cuando terminemos de comer.
Terminamos de merendar, nos preparamos y nos
fuimos a pasear a las perras y a llevar a Carlitos al parque.
Tomás y yo caminábamos abrazados juntos, él
tenía su brazo por mi hombro y yo le rodeaba por la cintura, Tomás llevaba a
Carlitos de la mano y yo llevaba a las perras.
Al llegar al parque me percaté que unas
madres no nos paraban de mirar y susurrar entre ellas, giré mi cara hacia Tomás
para mirarle y él bajó su cara para hablarme al oído.
-¿Ves como hacemos buena pareja que hasta
esas lo piensan?
Le miré y me reí.
Nos sentamos en un banco, Carlitos corrió
hacia los columpio y enganché la correa de las perras a la pata del banco.
-Carlitos, ten cuidado anda. –le advertí.
-Ven a columpiarme, porfa… -me gritó desde el
otro lado.
-¡Ja! De eso nada.
Me miró mal y giró la cabeza en un gesto de
enfado. Tomás rió y levantándose.
-Ya voy yo Carlos, porque como esperes por
ella…
Me acomodé en el banco y me puse a observar
como jugaban, una chica se acercó a mí y se sentó a mi lado.
-Hola, buenas tardes.
-Hola, ¿Qué tal?
-Bien, aquí… oye… vengo de allí, de aquel
grupo de madres entradas en años y no es lo mío, prefiero hablar con alguien
mas joven, como tú.
-Ah, muy bien, ¿y de qué quieres que
hablemos?
-Pues… perdona la indiscreción pero… ¿Cómo
fue?
-¿Cómo…fue… el qué? –pregunté extrañada.
-Pues todo. –la miré bastante extrañada- el embarazo y todo eso, ¿ese chico es el
padre?
-¿QUÉ? Jajajaja, no…. –me interrumpió.
-Perdona, entonces ¿qué fue de su padre?
-Oye…eres muy directa y no me molesta, es que
simplemente, Carlitos es mi hermano pequeño no mi hijo y él, bueno él si es mi
novio.
-Ay, perdona, es que estaba allí y era lo que
aquellas madres decían y sentí la necesidad de preguntarte.
-La gente a veces se equivoca. –Hice una
pausa- Hola, soy Rocío y tengo 17.
-Encantada, soy Nuria, y tengo 20 años, y
bueno… es que yo si estoy embarazada y como te vi tan jovencita, quise saber
como lo llevaste tu.
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