jueves, 21 de noviembre de 2013

CAPÍTULO 6

La mañana llegó antes de lo que me esperaba, la noche se me hizo muy corta, a penas había podido dormir.

*Tirín* sonó mi teléfono, eso significaba nuevo mensaje, Tomás.

-          Buenos días, ¿estás despierta ya? – me preguntó
-          Buenos días, en realidad me despertaste tu, son las 8 de la mañana, ¿a qué viene tanto madrugón? – pregunté mirando la pantalla con un solo ojo.
-          ¿A qué? Es Día de Reyes, ya yo hace horas que estoy despierto gracias a mis hermanos. – me explicó.
-          Pues el mío aún no se ha levantado, quería aprovechar a dormir mientras él no se despertara… pero gracias, ahora él sabrá que se siente al ser despertado, jajajaja.
-          Jajaja no lo sabía, perdona, es que en mi casa el Día de Reyes empieza de madrugada.
-          Jajajaja niños… voy a levantar al mío, ¿hablamos después del desayuno?
-          Sí, claro, hasta después, que tengas muchos regalos.
-          Jajaja si… a ver. – mentí, no deseaba tener muchos regalos después de lo que mis padres me habían comprado para Navidad.

Me dirigí al salón, estaba repleto de paquetes envueltos, era hora de despertar a Carlitos de la manera más ruidosa posible. Fui a su habitación, puse algo de música y empecé a gritarle.

-¡VAMOS CARLITOS, VENGA! ¡DESPIERTA ENANO, HAN VENIDO LOS REYES!
-¿QUÉ? ¿LOS REYES? ¿YA?
- SI, VENGA VAMOS A VER QUE NOS HAN TRAÍDO.

Los dos nos pusimos a correr por el pasillo cuando nos encontramos a mis padres saliendo de su habitación, con cara de mucho sueño.

-¿A qué vienen esos gritos? es muy temprano. – nos preguntó mi madre mientras se amarraba el albornoz que le habíamos regalado hacía algunas navidades.
- Han venido los Reyes, mamá, y estábamos yendo a ver qué nos habían traído. – le contesté.

Al llegar al salón, vimos 5 paquetes: 4 a nombre de Rocío y solo uno al nombre de Carlitos. ¿Acaso Carlitos sólo tendría un regalo con todo lo que yo pensaba que tendría?

-Mira, Carlitos, nuestros regalos…- le dije ilusionada.
- Querrás decir TUS regalos, porque yo solo tengo uno… - me contestó decepcionado.
- ¿Pero tú anoche no le dijiste al Rey Ra… Baltasar – corregí – que no se olvidara de tu regalo? Supongo que será ese y no se olvidó.
- No, el regalo que no quería que olvidara no se envuelve.
- Bueno, vamos a abrirlos, a lo mejor tú tienes uno y yo 4 porque el tuyo es mejor que todos los míos juntos, ¿No? ¿O no te has portado tan bien este año? – le pregunté molestando.
- Bueno… yo creo que sí me he portado bien.

Abrimos los regalos, yo tenía un conjunto de ropa, calcetines, una colonia y un juego de pendientes, este año los Reyes me habían vestido, Carlitos encontró un pequeño saco lleno de carbón con una nota que decía: ‘Por esconderle las cosas a tu hermana’.

-          Mira lo que me han echado los Reyes por tu culpa, dijiste que no se lo ibas a decir… - me dijo bastante enfadado mientras se volvía a su habitación.
-          Pero Carlos… estuve contigo todo el tiempo – se fue, miré a mis padres y les dije con tono irónico – Gracias, ahora piensa que es culpa mía.

Corrí a la habitación de Carlitos, abrí la puerta.

-          ¿Cómo pude ser yo? Estuve contigo todo el rato y viste que no le dije nada. – me expliqué.
-          No lo se, pero han traído lo que tú dijiste que traería…
-          Yo te lo dije para que me devolvieses la ropa, no iba en serio.
-          Pues ya ves que ellos sí…
-          Bueno, da igual, yo te compraré algo mañana, - mentí - vamos a desayunar, que hay roscón…
-          Vale, voy a desayunar, pero quiero Reyes.

Salimos a desayunar, estaba un poco más animado con la idea de que yo le compraría algo al día siguiente, cuando terminamos de desayunar, mi hermano se sentó en el sillón con un trozo de roscón.

-¡Carlos, ya se te ha caído al suelo! – le gritó enfadada mi madre.
-¿Qué se cayó? – preguntó asustado.
- Un trozo de roscón, recógelo o las perras se lo comerán y eso no es bueno para ellas…- me miró con una malévola mirada-
- Aquí no hay nada, mamá – contestó él mirando al suelo.
- Sí que lo he visto yo, debajo del sillón. – ya lo entendí todo.

Cuando mi inocente hermano miró debajo del sillón se sorprendió al ver unos 6 o 7 paquetes envueltos en papel de regalo, todos para él, en ese momento su cara se iluminó y mi madre me miró feliz, ya que le había dado una lección.

Eran las 9.30 aún, así que me senté en el sofá a hablar por el teléfono con Tomás.

-Hola, ya puedo hablar, mi hermano se ha llevado un susto con los regalos, pensaba que no tendría sino carbón y hace un rato ha encontrado muchos más debajo del sillón.
-Jajaja pobre chaval, ¿de quién ha sido la idea?
-Supongo que de mi madre, que estará cansada de que siempre salgamos tarde de casa porque él me esconde alguna prenda que yo dejo preparada para ponerme antes de salir.
-Oye, yo… quería hacerte una pregunta.
-Sí, dime.
-A ver, o sea, yo se que estás conmigo y tal, y que soy mayor que tú y eso, pero…
-Pero ¿qué? ¿Quieres decírmelo ya?
-Que se ve que te van los maduritos, pero… ¿tanto?
-¿EH? ¿De qué estás hablando?
-No te hagas la tonta, que se que te va eso de sentarte en el regazo de hombres mayores…
-Ah, ¿nos viste?
-Si, jajaja, estaba en la cola con mis hermanos y en cuanto te vi, te reconocí.
-Que vergüenza…
-¿Qué te susurró, que te pusiste rojita?
-Jajaja nada, cosas de mi hermano.

Estuvimos bromeando un rato sobre lo sucedido la noche anterior con el Rey Mago y le conté la locura que había hecho con mi hermano.

-¿En serio hiciste eso? ¿Y qué te han dicho tus padres?
-De momento… no tengo pensado decírselo si Carlitos no se va de la lengua, obvio.
-¿Crees que se lo tomarán bien?
-Bueno, no he hecho mal a nadie, supongo que les molestará, pero no es para tanto, ¿no?
- …
-¿En serio, tú crees?
-No se, le has comprado algo a una desconocida y dándole tu número de teléfono…
-Vale, lo pillo, pero no creo que sea para tanto. Bueno tengo que irme, vamos a ir a pasar el resto del día en casa de mi familia, si puedo te hablo desde allí, ¿vale?
-Vale, pero si te encuentras otro madurito, acuérdate de que sales conmigo.
-Jajaja claro que si tonto, si surge algo te llamo y te unes.


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