jueves, 16 de enero de 2014

CAPÍTULO 17

CAPÍTULO 17

El Domingo transcurrió sin nada fuera de lo normal, lo pasé leyendo, escuchando música, hablando con Tomás y con Carola.

El Lunes entré en el instituto con total normalidad, iba caminando por el pasillo pensando en qué clase me tocaba.

-¡¡ROCÍO BRAWS, ALTO AHÍ!! –oí que me gritaban.
-¡¡YA PUEDES ESTAR CONTANDOLO TODO!! –seguían gritando.

Me dí la vuelta y vi cómo dos siluetas corrían hacia mi.

-¡¡ROCÍO MÁS ALLÁ, NO VAYAS MÁS ALLÁ!! – gritó una mientras reía.
-¡¡PÁRATE AHÍ!! –gritó otra mientras jadeaba y se reía.

Me detuve, y me giré sobre mis talones.

-Ja ja ja, que graciosas son – dije con toda la ironía que pude.
-¿Qué, no es verdad? – jadeaba Érika mientras reía.
-Eso, si significa Más Allá, es Más Allá. – bromeaba Valeria
-Sí, en el idioma de mi abuelo. –me quejé.
-Pero lo es.
-En galés, joder, no en castellano. – me puse muy seria sin poder evitar una sonrisa
-Bueno, como sea, ¿Qué pasó el viernes? – preguntó Valeria.
-¿Salió bien o me puedo quedar con él? – habló casi interrumpiendo Érika.
-¿El qué? – pregunté desconcertada.
-Tomás, tu novio, que te vino a buscar para conocer a tus padres… ¿Holaa? ¿En qué mundo vives? – explicó Valeria pasándome las manos por delante de la cara.
-¿Cómo se puede olvidar algo así? –Bromeó Érika.
-¡Ah, joder! No me he olvidado, es que son las ocho de la mañana y estoy pa’llá – me excusé.
-Pues ya te estás despertando…
-Y contándonos – terminó la frase Valeria.
-Jajaja, vale a ver… fue bastante bien, recogimos a Carlitos en el colegio, almorzamos en casa, me acompañó mientras hacía los deberes, luego sacamos a las perras a pasear y llevamos a Carlitos al parque, que le confundieron con hijo nuestro, ¡alucinen! Y poco más.
-¿Entonces, bien, no? – preguntó Érika.
-Pues sí, y no saben lo mejor, luego, el sábado, apareció en mi casa de repente y nos fuimos al cine con mi hermano y mi madre le invitó a cenar, cuando mi padre llegó de trabajar lo vio allí, en el sofá y se quedó de piedra.

Todas nos reímos y seguimos andando hasta la puerta del aula donde teníamos la primera clase.

-¿Y ustedes, que hicieron este finde? – les pregunté.
-Nada especial, estuve estudiando para el examen de Inglés de después y haciendo deberes. –me explicó Valeria.
-Espera, ¿EXAMEN? ¿QUÉ EXAMEN? –Pregunté asustada.
-El de inglés, lo pusimos antes de Navidades –me recordaron.
-¡Mierda! Pues no me acordaba, da igual, tampoco será muy difícil, estos exámenes son para niños de 3 años…
-Jajaja que típico de ti, todos son para niños pequeños
-Tía, es verdad me aburren estos exámenes… ¿y tu, qué has hecho?
-Bueno, pues… y este fin de semana quedé con un chico… -empezó Érika.
-¿Qué dices? –me sorprendí.
-¡Cuéntanos!
-Se llama Raúl, tiene 19 años y es súper… no se, no tengo palabras para describirle.
-¿Pero se están conociendo o ya tienen algo? –preguntó Valeria.
-Nos estamos conociendo, nos conocimos hace unos días en casa de unos amigos en común, y ahora… pues ya salimos un poco más solos.
-Me alegro un montón… -dije.
-Pero no vayan a estar haciendo salidas de parejitas y dejándome a mí de lado, ¿Eh?
-Jajajaja, no, tranquila.

En ese instante sonó el timbre, era hora de entrar a clase y presentarme al examen. El día pasó normal, aunque respecto al examen tenía razón, para niños de primaria.


Las semanas pasaron normal, iba a clase por la mañana, estudiaba por la tarde, quedaba con Tomás los fines de semana, quedaba con las chicas para dormir en casa de alguna, todo muy normal hasta que, el 29 celebré con Tomás un mes saliendo, fuimos al cine y como no había nada interesante, vimos una película un poco infantil y llevamos a Carlitos con nosotros. Hablando con Tomás decidimos visitar por primera vez a Carola y Cecilia, pero tenía que hablarlo con mis padres y con ellas.

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