CAPÍTULO 19
Pasamos la noche en urgencias con mi
hermano. Primero le recibió un médico que nos mandó al hospital
materno. Estuvimos allí unas dos horas hasta que le recibieron, le
hospitalizaron y le hicieron un montón de pruebas, eran casi las 7
de la mañana y el diagnóstico fue corte de digestión. Nada fuera
de lo normal. Nos mandaron a casa. Llegamos sobre las 8. Yo me fui
directa a la cama, mi madre se quedó con Carlitos y mi padre, que
por suerte ese día entraba a trabajar a las 3 de la tarde, se fue a
dormir. Llevaba un rato acostada y noté que Carlitos entraba en mi
cama, le hice un hueco.
-¿Te desperté? – me preguntó.
-No, venga, entra y duérmete.
Le tapé con la manta y nos dormimos.
Nos despertó mi madre a las dos y
media para comer, nos levantamos y fuimos a almorzar, cuando
terminamos nos volvimos a mi habitación a ver la tele. Sonó el
timbre.
-Rocío, son tus amigas. – gritó mi
madre desde la puerta.
-Que pasen. – le contesté.
Tardaron unos minutos en llegar a mi
habitación porque saludaron a mis padres y cruzaron algunas palabras
con ellos.
-¡Hola! – saludó Valeria.
-¿Qué te pasó que faltaste hoy a
clase? – preguntó Érika.
-Carlitos que se puso malo anoche y
estuvimos en el materno hasta las 8, y no iba a ir a clase sin
dormir. ¿Hicieron mucho?
-Que típico de ti, preguntar los
deberes… - rió Valeria.
-Si no el lunes no me entero de nada,
tía. – le contesté.
-Ya, bueno, te lo apuntamos por lo
mismo. – dijo Érika enseñándome un papel.
-Gracias, déjalo en el escritorio. –
Asintió.
-¿Y a ti que te pasa, enano? –
preguntó Valeria a Carlitos.
-Me dolía la barriga… - le contestó.
-Según el médico, fue un corte de
digestión.
-Pero, ¿ya estas bien? – le preguntó
Érika, él asintió. – pues te voy a machacar al Mario.
Carlos rió y fue a buscar los mandos
para la Wii.
-Encima esa… - le dije. – ayúdale
con la Wii, anda, que está en el salón.
Érika se fue al salón a buscar la Wii
para jugar y Valeria y yo nos quedamos sentadas en mi cama hablando.
A los pocos minutos aparecieron Carlitos y Érika con la Wii y
jugamos los cuatro. A las 7.30 se fueron a casa y nosotros nos
duchamos y cenamos. Por la noche, mi hermano y yo nos acostamos en mi
habitación a ver una película hasta que nos dormimos.
Me desperté temprano, eran las 9, mi
madre ya estaba levantada, desayuné, me lavé y me puse a estudiar y
hacer los deberes en mi habitación, Carlitos siguió durmiendo en mi
cama sin enterarse de nada hasta las 12. A las 2 dejé los libros de
lado, almorcé y me preparé para cuando Tomás me viniera a buscar.
Le mandé un Whatsapp a Carola.
-En cuanto llegue mi novio salgo para
tu casa!!
-Lo se, Cecilia está nerviosísima.
-Jajaja y nosotros.
-No se preocupen jajaja.
-Hace falta que llevemos algo?
-No, que vas a traer?
-Algo para merendar, no?
-Como quieras.
-Bien, voy a prepararlo jajaja
-Espero que esté rico…
-Si, ya verás.
Fui a la cocina.
-Mamá, ¿me ayudas a preparar un
bizcocho para llevar a casa de Carola?
-Claro, ven.
Estaba el bizcocho ya en el horno
cuando tocaron al timbre.
-¡Yo voy! – gritó Carlitos por el
pasillo.
-No si llego yo antes. – corrí.
Llegamos los dos a la vez a la puerta y
dejé que él abriera, era Tomás.
-Hola guapo. – le dijo a Carlitos. –
Hola niña. – le abracé.
-Ven, pasa que estamos terminando de
hacer un bizcocho para llevarlo.
-Bien. – Entró en casa y fue al
salón a saludar a mis padres.
-Vamos a vestirte, Carlos.
Fuimos a su habitación y le vestí,
cuando terminé, salimos, saqué del horno el bizcocho que ya estaba
hecho y lo empaquetamos.
-Cuando quieras nos vamos yo ya estoy.
– le dije a Tomás.
-Vamos, si quieres. – se levantó del
sofá y se despidió de mis padres.
-¿Cuándo volverán? – preguntó mi
madre.
-No se, sobre las ocho o por ahí. –
le contesté.
-Vale. Pásenlo bien, y tu – se
dirigió a Tomás - cuida de mis niños.
-Por supuesto.
Salimos de casa y nos subimos al coche.
Tomás y yo delante y Carlitos detrás como siempre. Y como siempre,
cantando y haciendo el tonto en el coche.
-Sabes donde es, ¿no? – le pregunté.
-Si, si, tranquila.
Le sonreí y seguí cantando.
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